Justificación de subvenciones: qué documentación necesitas y cómo prepararla
Justificación · Reintegro · Gastos subvencionables

Justificación de subvenciones: qué documentación necesitas y cómo prepararla

19 de marzo de 2026 · 16 min de lectura

Guía práctica para justificar una subvención sin sustos: modalidades de cuenta justificativa, memoria de actuación y memoria económica, gastos subvencionables, justificantes de gasto y de pago, y los errores que acaban en reintegro. Con el papel del Archivo y el Directorio de Eurogen para reunir y reutilizar tu evidencia.

Conseguir una subvención es solo la mitad del camino. La otra mitad, la que menos se cuenta y la que más disgustos provoca, es la justificación de subvenciones: demostrar ante el órgano concedente que has hecho lo que prometiste y que has gastado el dinero en lo que dijiste que ibas a gastarlo. Muchas entidades celebran la resolución de concesión como si fuera la meta y descubren meses después que la carrera de verdad empezaba justo entonces. Si no justificas bien, y a tiempo, la ayuda deja de serlo y se convierte en una deuda con intereses.

Este artículo es una guía larga y práctica sobre cómo se justifica una subvención en España, qué documentación necesitas reunir, qué modalidades de cuenta justificativa existen y qué fallos concretos llevan al temido reintegro. No sustituye a las bases reguladoras de tu convocatoria, que son siempre la ley particular de tu ayuda, pero sí te da el mapa completo para que llegues a la justificación con los papeles en orden y sin improvisar. Al final verás cómo el Archivo y el Directorio de Eurogen te ayudan a preparar y conservar toda esa evidencia, aunque conviene dejar claro desde el principio un límite: Eurogen prepara y conserva la documentación, no ejecuta el proyecto por ti ni presenta nada en la sede electrónica en tu nombre.

Qué significa justificar una subvención

Justificar es acreditar. Cuando una Administración te concede una subvención, no te está regalando dinero a cambio de nada: te lo entrega afectado a una finalidad concreta, la que figura en la convocatoria y en tu solicitud. La justificación es el conjunto de documentos y explicaciones con los que pruebas dos cosas a la vez. La primera, que has realizado la actividad subvencionada, es decir, que el proyecto existió de verdad y cumplió los objetivos comprometidos. La segunda, que el gasto en el que has incurrido es real, está pagado, corresponde a esa actividad y respeta las condiciones de la ayuda.

El marco general está en la Ley 38/2003, de 17 de noviembre, General de Subvenciones, y sobre todo en su reglamento de desarrollo, el Real Decreto 887/2006, que es la norma que regula con detalle cómo se justifica. Ahí es donde se definen las distintas modalidades de cuenta justificativa, el contenido de las memorias y las reglas sobre gastos y pagos. Encima de esa base se apilan las bases reguladoras de cada convocatoria, que pueden concretar, exigir más o modular ciertos aspectos dentro de lo que la ley permite. Por eso la primera regla de oro es sencilla: lee tus bases con la misma atención con la que leíste el importe de la ayuda.

Conviene entender también que la justificación no es un trámite administrativo menor que se resuelve pegando facturas en un PDF la víspera del vencimiento. Es un acto con consecuencias jurídicas y económicas serias. Una justificación bien hecha consolida la ayuda y cierra el expediente. Una justificación incompleta, tardía o incoherente abre la puerta a requerimientos, a la pérdida parcial del derecho al cobro y, en los casos más graves, al reintegro total con intereses de demora.

El dinero no es tuyo hasta que justificas

Esta idea es incómoda, pero es la que evita la mayoría de los sustos: el importe concedido no pasa a ser plenamente tuyo en el momento en que lo cobras, sino cuando la Administración da por buena tu justificación. Muchas subvenciones se pagan de forma anticipada o mediante pagos a cuenta, precisamente para que puedas financiar la actividad antes de haberla terminado. Ese anticipo no cambia la naturaleza de la ayuda: sigue estando condicionado a que justifiques. Si al final no acreditas el gasto, tendrás que devolver lo cobrado.

Piensa en la subvención como un depósito con condiciones, no como un ingreso definitivo. Mientras no cierres la justificación y el órgano concedente la valide, existe una obligación latente de reintegro que se activa si incumples. Por eso las entidades prudentes no consideran la ayuda como beneficio disponible hasta que el expediente está cerrado, y tratan la fase de justificación con el mismo rigor con el que gestionan su tesorería. El dinero que parece tuyo puede dejar de serlo por una factura sin pagar dentro de plazo o por una memoria que no cuadra con el gasto.

La concesión abre una puerta; la justificación es la que decide si la cruzas o si te toca volver por donde viniste, con intereses.

Plazos y periodo de ejecución: los dos relojes que corren

En toda subvención hay dos relojes distintos que no debes confundir. El primero es el periodo de ejecución: la ventana de tiempo durante la cual el gasto tiene que producirse para ser subvencionable. Solo cuentan los gastos realizados dentro de ese periodo. Una factura de una actividad estupenda pero fechada fuera de la ventana, ya sea antes de que empezara o después de que terminara, no sirve, por muy relacionada que esté con el proyecto. El segundo reloj es el plazo de justificación: el tiempo que tienes, una vez terminada la actividad, para presentar toda la documentación ante el órgano concedente.

Estos dos plazos los fija la convocatoria, y no son negociables por tu cuenta. Confundirlos es uno de los errores más habituales. Hay quien cree que puede seguir gastando hasta el día en que presenta la justificación, cuando en realidad el gasto tenía que estar hecho mucho antes, dentro del periodo de ejecución. Y hay quien deja la recopilación de papeles para el final del plazo de justificación y se encuentra con que le faltan facturas, extractos o certificados que ya no puede conseguir a tiempo.

  • Periodo de ejecución: cuándo tiene que estar hecho y, muchas veces, también pagado el gasto para ser elegible.
  • Plazo de justificación: cuánto tiempo tienes tras finalizar la actividad para presentar la cuenta justificativa.
  • Posibilidad de ampliación: algunas bases permiten solicitar una prórroga antes de que venza el plazo, nunca después. Si tu convocatoria lo contempla, pide la ampliación con margen y por el cauce previsto.
  • Cómputo real: verifica si los plazos se cuentan en días hábiles o naturales y desde qué fecha exacta empiezan a correr.

La recomendación práctica es tratar la justificación como un proyecto en sí mismo, con su propio calendario, desde el primer día de ejecución. Cada gasto que se produce debería quedar documentado en el momento, no reconstruido meses después. Reunir la evidencia mientras el proyecto avanza es infinitamente más fácil que buscarla cuando ya ha pasado, la persona que gestionó aquello se ha ido y el proveedor tarda dos semanas en reenviarte una factura duplicada.

Modalidades de cuenta justificativa

La cuenta justificativa es el paquete de documentación con el que justificas. El reglamento prevé varias modalidades, y cuál te corresponde no lo eliges tú a tu antojo: lo determinan las bases reguladoras de la convocatoria, a veces en función del importe de la ayuda. Conocerlas de antemano es fundamental, porque cada una exige preparar cosas distintas y con distinto nivel de detalle. Preparar la documentación pensando en la modalidad equivocada es tirar horas de trabajo.

ModalidadQué exigeCuándo suele aplicarse
Cuenta justificativa con aportación de justificantesMemoria de actuación y memoria económica con la relación de gastos y los justificantes (facturas y documentos de pago), según lo que pidan las bases.Modalidad más habitual y completa, frecuente en subvenciones de importe medio o alto.
Cuenta justificativa con informe de auditorMemoria de actuación mas un informe de un auditor de cuentas inscrito en el registro oficial, que revisa la justificación económica según el alcance fijado por la normativa.Cuando las bases lo permiten o exigen; alivia la carga documental hacia la entidad a cambio del coste del auditor.
Cuenta justificativa simplificadaMemoria de actuación y una memoria económica más breve, con relación de gastos e ingresos, sin necesidad de aportar todos los justificantes salvo requerimiento posterior.Subvenciones de menor cuantía, según el umbral que fije la convocatoria.
Justificación por módulosSe justifica por unidades o módulos de actividad realizados, no por el gasto real de cada factura, aplicando los importes unitarios previstos.Cuando la convocatoria establece módulos y baremos estandarizados para la actividad.

Cuenta justificativa con aportación de justificantes

Es la modalidad más exigente y también la más frecuente en ayudas de cierto volumen. Aquí tienes que aportar, junto a las dos memorias, la relación clasificada de los gastos de la actividad y los justificantes que los respaldan: las facturas o documentos de valor probatorio equivalente y la acreditación de que están pagados. En la práctica significa que cada euro imputado debe poder rastrearse hasta un documento que lo pruebe. Es trabajosa, pero es la que menos margen de duda deja si la preparas con orden.

Cuenta justificativa con informe de auditor

En esta modalidad, un auditor de cuentas inscrito en el registro oficial de auditores revisa la justificación económica con el alcance que marca la normativa reguladora de estos informes. Para la entidad beneficiaria supone descargar parte del trabajo de comprobación en un profesional externo, a cambio de asumir el coste del auditor, que en muchas convocatorias es a su vez un gasto subvencionable dentro de ciertos límites. No elimina tu responsabilidad: el auditor revisa lo que tú le entregas, así que tu documentación tiene que estar igual de ordenada. Simplemente cambia quién certifica que la revisión se ha hecho.

Justificación por módulos

La justificación por módulos rompe con la lógica de la factura. En lugar de acreditar el gasto real, justificas por unidades de actividad realizada valoradas con importes estandarizados que la propia convocatoria ha fijado de antemano. Por ejemplo, un número de horas de un servicio, un número de personas atendidas o de plazas ocupadas, cada una con su valor unitario. Aquí lo que tienes que demostrar es que las unidades se hicieron de verdad y en la cantidad declarada, no el detalle de cada compra. Reduce la carga de facturas, pero traslada la exigencia a acreditar la actividad con datos y registros fiables.

Prepara cada modalidad con la evidencia ya ordenada

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Memoria de actuación y memoria económica

El corazón de casi cualquier cuenta justificativa son dos documentos que se complementan y que tienen que contar la misma historia desde dos ángulos distintos. La memoria de actuación cuenta qué has hecho. La memoria económica cuenta cuánto te ha costado y en qué. Si las dos no encajan entre sí, el evaluador lo detecta enseguida, y una incoherencia entre lo narrado y lo gastado es una de las banderas rojas más frecuentes en las comprobaciones.

La memoria de actuación

Es el relato justificativo del cumplimiento de las condiciones de la subvención, con indicación de las actividades realizadas y de los resultados obtenidos. No es un texto de marketing ni un resumen entusiasta: es la prueba narrativa de que el proyecto comprometido se ejecutó tal y como se aprobó. Debe seguir la estructura de los objetivos y actividades que presentaste en la solicitud, para que quien la lea pueda ir marcando, uno a uno, que cada compromiso se cumplió. Cuando la actividad se desvió de lo previsto, la memoria es también el lugar donde explicas por qué y cómo, con honestidad y con soporte documental.

  • Descripción de las actividades efectivamente realizadas, no de las planeadas.
  • Resultados obtenidos, con indicadores medibles cuando el proyecto los tuviera.
  • Evidencia de apoyo: fotografías fechadas, listados de asistentes, materiales producidos, publicaciones, entregables.
  • Cumplimiento de las obligaciones de publicidad y difusión que exigiera la convocatoria, con su prueba gráfica.
  • Explicación razonada de cualquier desviación respecto a lo aprobado.

La memoria económica

Es la traducción a euros de la memoria de actuación. Contiene la relación clasificada de los gastos de la actividad, ordenados por conceptos o partidas, con identificación del acreedor, el documento, el importe, la fecha de emisión y, cuando proceda, la fecha de pago. Según la modalidad, la acompañan los justificantes o queda a disposición de la Administración para cuando los requiera. Si en el proyecto ha habido otros ingresos o subvenciones que financian la misma actividad, también se declaran aquí, porque el conjunto de ayudas no puede superar el coste de la actividad ni generar beneficio.

La clave de la memoria económica es la trazabilidad total: cualquier importe que figure en ella tiene que poder seguirse hasta su factura y hasta su pago sin saltos ni huecos. Un evaluador que elige tres gastos al azar debería poder reconstruir toda su vida documental en minutos. Si para localizar la factura de un asiento hay que llamar a tres personas y revisar dos carpetas compartidas, la justificación está mal preparada aunque el gasto sea perfectamente legítimo.

Gastos subvencionables e imputación correcta

No todo lo que gastas en un proyecto es subvencionable, y no todo lo subvencionable se imputa igual. Un gasto subvencionable, en el marco de la Ley General de Subvenciones, es aquel que responde de forma indubitada a la naturaleza de la actividad, se realiza dentro del periodo de ejecución y no supera el valor de mercado. Que un gasto sea real y esté pagado no basta si no cumple además estas condiciones y las que añadan tus bases reguladoras, que pueden excluir partidas enteras o poner límites por concepto.

La imputación es la parte que más discusiones genera. Muchos gastos no se dedican al cien por cien al proyecto subvencionado: una nómina de alguien que dedica solo parte de su jornada, un suministro compartido, un alquiler de un espacio que se usa para varias cosas. En esos casos no puedes imputar el importe completo, sino la parte que corresponde a la actividad, y esa parte tiene que estar justificada con un criterio de reparto razonable, documentado y aplicado de forma coherente. Inventar un porcentaje cómodo sin soporte es una de las causas típicas de minoración en la comprobación.

  • Vinculación clara: el gasto debe responder de forma inequívoca a la actividad subvencionada.
  • Temporalidad: realizado dentro del periodo de ejecución que fija la convocatoria.
  • Valor de mercado: sin sobreprecios; cuando la normativa lo exige, con solicitud de varias ofertas para importes elevados.
  • Imputación proporcional: si el gasto es compartido, imputa solo la parte afectada, con criterio de reparto documentado.
  • Conceptos elegibles: revisa qué partidas admite o excluye tu convocatoria (por ejemplo, ciertos impuestos recuperables o gastos financieros pueden no ser elegibles).
  • Sin doble financiación: un mismo gasto no puede justificarse en dos ayudas distintas.

Un detalle que se pasa por alto con frecuencia son los umbrales que obligan a pedir varias ofertas cuando el importe de un suministro o de un servicio supera determinada cuantía. Si tu convocatoria o la ley exigen tres ofertas y solo tienes una, ese gasto puede acabar minorado por mucho que la compra fuera razonable. La solución no es correr a pedir presupuestos falsos a posteriori, sino haber pedido las ofertas reales en el momento de contratar y haberlas conservado desde entonces.

Entiende cómo se puntúa antes de gastar

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Justificantes de gasto y justificantes de pago

Aquí está el malentendido que más reintegros provoca: mucha gente cree que con la factura ya ha justificado el gasto. No es así. Justificar exige dos pruebas distintas y complementarias. La primera es el justificante del gasto, que demuestra que el gasto se ha devengado: normalmente la factura completa, con todos sus requisitos legales. La segunda es el justificante del pago, que demuestra que ese gasto se ha pagado realmente y, en muchas convocatorias, que se ha pagado dentro de plazo. Una factura impagada, o pagada fuera del periodo permitido, no está justificada aunque el documento sea impecable.

PruebaDocumentos válidosQué acredita
Justificante de gastoFactura completa con todos sus datos legales, o documento de valor probatorio equivalente en el trafico jurídico.Que el gasto existe, a quién, por qué concepto, por qué importe y en qué fecha.
Justificante de pagoTransferencia bancaria con extracto, recibo bancario, adeudo en cuenta; el pago en efectivo suele estar limitado o excluido.Que el gasto se ha pagado de verdad, por quién y en qué fecha efectiva.
Trazabilidad entre ambosCoincidencia de importe, acreedor y referencia entre la factura y el movimiento bancario.Que la factura y el pago son el mismo hecho económico, sin saltos ni importes que no cuadran.

El pago en efectivo merece un aviso especial. Muchas convocatorias lo limitan de forma severa o directamente lo excluyen, precisamente porque no deja rastro bancario que permita acreditar la fecha y el destinatario del pago. Si pagas en efectivo un gasto que después no puedes justificar como pagado según exige tu convocatoria, ese importe se cae de la justificación. Ante la duda, paga por transferencia y conserva el extracto: es la forma más limpia de probar el pago.

La factura, además, tiene que estar completa. Una factura a la que le falta el número, la fecha, la identificación fiscal de las partes, la descripción de la operación o el desglose de impuestos puede ser rechazada como justificante aunque el gasto sea real. Y la descripción importa: una factura que solo dice «servicios varios» sin concretar qué se ha comprado dificulta demostrar la vinculación con la actividad subvencionada. Pide facturas detalladas desde el principio; corregir una factura genérica meses después es lento y a veces imposible.

Los errores que llevan al reintegro

El reintegro es la devolución de la subvención cobrada, total o parcial, más los intereses de demora que correspondan desde el momento del pago hasta que se acuerda la procedencia del reintegro. No es una sanción en sentido estricto, aunque lo parezca por sus efectos: es la consecuencia de haber incumplido las condiciones de la ayuda o de no haberla justificado en forma. La buena noticia es que la mayoría de los reintegros nacen de errores evitables, casi siempre relacionados con la documentación y los plazos, no con haber hecho mal el proyecto.

  1. Presentar la justificación fuera de plazo, o no presentarla en absoluto tras un requerimiento.
  2. Gastos fuera del periodo de ejecución, imputados aunque estén perfectamente relacionados con la actividad.
  3. Facturas sin justificante de pago, o pagos fuera del plazo permitido por la convocatoria.
  4. Imputar importes completos de gastos compartidos sin un criterio de reparto documentado.
  5. Falta de las ofertas exigidas por ley cuando el importe superaba el umbral que obliga a pedirlas.
  6. Incoherencias entre la memoria de actuación y la memoria económica: se cuenta una cosa y los gastos dicen otra.
  7. Incumplir las obligaciones de publicidad y difusión sin poder probar que se hicieron.
  8. Superar el coste de la actividad al sumar todas las ayudas e ingresos, generando sobrefinanciación.
  9. Perder o no conservar los documentos originales durante el periodo que exige la normativa.

Fíjate en un patrón: casi ninguno de estos errores tiene que ver con la calidad del proyecto. Tienen que ver con la preparación y la conservación de la evidencia. Un proyecto excelente ejecutado con dedicación puede acabar en reintegro por una factura traspapelada o por un pago hecho tres días tarde. Por eso invertir en un sistema ordenado de recopilación y archivo no es burocracia: es proteger el dinero que ya has cobrado.

Cuando la Administración detecta un problema, lo habitual es que primero te envíe un requerimiento de subsanación dándote un plazo para aportar lo que falta o aclarar una duda. Ese requerimiento es una oportunidad, no una condena, siempre que puedas responder rápido y con documentos sólidos. Las entidades que tienen su evidencia ordenada responden a un requerimiento en horas; las que la tienen dispersa se pasan el plazo buscando y a veces no llegan. La diferencia entre salvar una justificación y perderla suele estar en la velocidad y la solidez de esa respuesta.

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Cómo el Archivo y el Directorio de Eurogen te ayudan

Todo lo anterior deja una conclusión clara: la justificación se gana o se pierde en la evidencia, y la evidencia hay que reunirla mientras el proyecto avanza, no reconstruirla al final. Aquí es donde Eurogen aporta valor, con un límite honesto que conviene repetir: Eurogen prepara y conserva la documentación, te ayuda a tenerla lista y ordenada, pero no ejecuta el proyecto por ti ni presenta la justificación en la sede electrónica en tu nombre. Esa parte, la de dar al botón de enviar en el registro correspondiente, sigue siendo tuya.

El Archivo de Eurogen es tu memoria documental viva. En lugar de tener las facturas en un correo, los extractos en una carpeta del ordenador de contabilidad, las fotos del evento en un móvil y las memorias en un disco compartido, el Archivo reúne toda la evidencia de cada subvención en un mismo lugar, ordenada y localizable. Cada justificante de gasto puede quedar vinculado a su justificante de pago y a la actividad que lo motivó, de modo que la trazabilidad que exige la memoria económica deja de ser un ejercicio de arqueología para convertirse en una consulta de segundos.

  • Reúne en un solo sitio facturas, extractos, memorias, contratos, ofertas y pruebas de difusión de cada ayuda.
  • Vincula cada gasto con su pago y con la actividad, para que la trazabilidad esté construida desde el primer día.
  • Conserva los documentos el tiempo que exige la normativa, con orden y sin depender de la memoria de una persona.
  • Permite responder a un requerimiento de subsanación en horas, localizando al instante el documento que piden.

El Directorio, por su parte, es lo que evita que empieces de cero en cada convocatoria. Muchos de los documentos que te piden para justificar se repiten de una ayuda a otra: certificados de estar al corriente de obligaciones, escrituras, poderes, datos fiscales, modelos de declaración responsable, plantillas de memoria. El Directorio guarda y organiza esa documentación transversal de tu entidad para que la reutilices con confianza, sabiendo qué versión es la vigente y cuándo caduca cada certificado, en lugar de rebuscar la última copia buena entre decenas de archivos con nombres parecidos.

Juntos, Archivo y Directorio convierten la justificación en un proceso continuo y no en una crisis de última hora. Mientras ejecutas el proyecto, la evidencia se va guardando y ordenando; cuando llega el momento de montar la cuenta justificativa, la mayor parte del trabajo ya está hecho, y lo que queda es componer las memorias y revisar que todo cuadra. Ese cambio de enfoque, de reconstruir a conservar, es la mejor defensa contra el reintegro que existe, porque ataca la causa real de la mayoría de los problemas: la evidencia dispersa y perdida.

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Una forma de trabajar la justificación de principio a fin

Si tuvieras que quedarte con un método, sería este. Antes de gastar, lee las bases y localiza el periodo de ejecución, el plazo de justificación, la modalidad de cuenta justificativa que te toca y los conceptos elegibles. Durante la ejecución, documenta cada gasto en el momento: pide facturas completas y detalladas, paga por transferencia, guarda el extracto y archiva todo vinculado a su actividad. Reúne las ofertas cuando el importe lo exija, y conserva las pruebas de la actividad y de la publicidad conforme las vas generando.

Al terminar, redacta la memoria de actuación siguiendo la estructura de tus objetivos y monta la memoria económica cuadrando cada importe con su justificante de gasto y de pago. Revisa que las dos memorias cuenten la misma historia, que no haya sobrefinanciación al sumar todas las ayudas y que ningún gasto se salga del periodo de ejecución. Y presenta dentro de plazo, con margen, por el cauce que indique la convocatoria. Si después llega un requerimiento, respóndelo rápido con la evidencia que ya tienes ordenada. Ese es todo el secreto: preparar bien, conservar mejor y no dejar nada para el final.

Justificar una subvención no es difícil por su complejidad técnica, sino por la disciplina que exige durante meses. La entidad que trata la justificación como parte del proyecto desde el primer euro llega al final sin sobresaltos. La que la trata como un papeleo de última hora se juega, cada vez, el dinero que ya creía suyo. Elige la primera forma de trabajar y la justificación dejará de ser una fuente de ansiedad para convertirse en lo que debe ser: la confirmación tranquila de un proyecto bien hecho.

Preguntas frecuentes

Dudas habituales

¿Basta con presentar las facturas para justificar una subvención?+

No. La factura acredita el gasto, pero no que lo hayas pagado. La justificación exige también el justificante de pago, normalmente una transferencia con su extracto, y que ese pago se haya hecho dentro del plazo que fije la convocatoria. Una factura impagada o pagada fuera de plazo no está justificada, aunque el documento sea correcto.

¿Qué diferencia hay entre el periodo de ejecución y el plazo de justificación?+

Son dos relojes distintos. El periodo de ejecución es la ventana de tiempo en la que el gasto tiene que producirse para ser subvencionable. El plazo de justificación es el tiempo que tienes, una vez terminada la actividad, para presentar toda la documentación ante el órgano concedente. Un gasto fuera del periodo de ejecución no vale, aunque lo presentes dentro del plazo de justificación.

¿Cuándo pasa a ser mío de verdad el dinero de la subvención?+

Cuando la Administración da por buena tu justificación y cierra el expediente. Cobrar un anticipo o un pago a cuenta no convierte la ayuda en un ingreso definitivo: sigue condicionada a que justifiques. Si no acreditas el gasto, tendrás que reintegrar lo cobrado, con los intereses de demora que correspondan.

¿Qué es un reintegro y cómo se evita?+

El reintegro es la devolución de la subvención, total o parcial, más intereses, por haber incumplido las condiciones de la ayuda o no haberla justificado en forma. Se evita preparando la evidencia desde el primer día: facturas completas, pagos por transferencia dentro de plazo, gastos dentro del periodo de ejecución, criterios de imputación documentados y memorias coherentes entre sí.

¿Eurogen presenta la justificación por mí en la sede electrónica?+

No. Eurogen prepara y conserva la documentación con su Archivo y su Directorio, para que llegues a la justificación con todo ordenado, trazable y reutilizable de una convocatoria a otra. La ejecución del proyecto y la presentación en la sede electrónica siguen siendo tuyas: Eurogen te deja la evidencia lista, no da al botón de enviar en tu nombre.

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